enero 29, 2011

El amor es un signo del zodiaco

… Descubrí que mi obsesión de que cada cosa estuviera en su puesto no era el premio merecido de una mente en orden, sino al contrario, todo un sistema de simulación inventado por mí para ocultar el desorden de mi naturaleza. Descubrí que no soy disciplinado por virtud, sino como reacción contra mi negligencia; que parezco generoso por encubrir mi mezquindad, que me paso de prudente por mal pensado, que soy conciliador para no sucumbir a mis cóleras reprimidas, que sólo soy puntual para que no se sepa cuan poco me importa el tiempo ajeno. Descubrí en fin, que el amor no es un estado del alma sino un signo del zodiaco.
Y a veces, sólo a veces me pregunto cómo pude sucumbir en este “vértigo” perpetuo que yo mismo provocaba y temía.
Tuve que sacar fuerzas de flaqueza para no ponerme al frente con un letrero que consagrara mi verdad: estoy loco de amor

Gabriel García Márquez - Memoria de mis putas tristes
Mondadori 2004

enero 27, 2011

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al sueño y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Julio Cortázar - Historias de cronopios y de famas
Santillana 1962

enero 15, 2011

Demagogia

-Tena, usted no está dando una conferencia, está haciendo demagogia.
-¿Demagogo yo?- Se atragantó Lorenzo.
-Sí, señor De Tena, sí, ab-so-lu-ta-men-te. Los conocimientos heredados hace siglos son verdades absolutas. Poner todo en entredicho es una provocación. Baje usted por favor del podio y regrese a su lugar. El respeto a creencias milenarias es algo que todos exigimos en esta institución.
-Los demagogos y los acomodaticios son ustedes- interrumpió Lorenzo en el colmo de la indignación-. ¡Éste es un semillero de puestos públicos, nadie discute nada porque todos aspiran al poder y temen no llegar si se insubordinan! Un puesto en el gobierno es una fuente de enriquecimiento y para conseguirlo es indispensable el servilismo y la corrupción. El poder en México denigra al individuo. No discutir ni investigar es obstruir el progreso de la ciencia. Hay que volver a cuestionarlo todo. Ustedes son unos arribistas, unos acomodaticios, unos políticos de quinta.
-Señor De Tena, le ordené que bajara.
-Si no pensamos con nuestra propia cabeza -vociferó- nunca vamos a progresar. Si nos dejamos no sabremos aplicar nuestras deducciones a la realidad del país. Lo único que quiero es utilizar mi cabeza...
El profesor levantó la mano en el aire.
-Señor De Tena, voy a tener que llamar al director.

Elena Poniatowska - La piel del cielo
Alfaguara 2001