enero 15, 2011

Demagogia

-Tena, usted no está dando una conferencia, está haciendo demagogia.
-¿Demagogo yo?- Se atragantó Lorenzo.
-Sí, señor De Tena, sí, ab-so-lu-ta-men-te. Los conocimientos heredados hace siglos son verdades absolutas. Poner todo en entredicho es una provocación. Baje usted por favor del podio y regrese a su lugar. El respeto a creencias milenarias es algo que todos exigimos en esta institución.
-Los demagogos y los acomodaticios son ustedes- interrumpió Lorenzo en el colmo de la indignación-. ¡Éste es un semillero de puestos públicos, nadie discute nada porque todos aspiran al poder y temen no llegar si se insubordinan! Un puesto en el gobierno es una fuente de enriquecimiento y para conseguirlo es indispensable el servilismo y la corrupción. El poder en México denigra al individuo. No discutir ni investigar es obstruir el progreso de la ciencia. Hay que volver a cuestionarlo todo. Ustedes son unos arribistas, unos acomodaticios, unos políticos de quinta.
-Señor De Tena, le ordené que bajara.
-Si no pensamos con nuestra propia cabeza -vociferó- nunca vamos a progresar. Si nos dejamos no sabremos aplicar nuestras deducciones a la realidad del país. Lo único que quiero es utilizar mi cabeza...
El profesor levantó la mano en el aire.
-Señor De Tena, voy a tener que llamar al director.

Elena Poniatowska - La piel del cielo
Alfaguara 2001

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