Gracias a la pelea mi padre me enseñó a no despreciar. Me preguntó con quién me había enfrentado. Llamé "indio" a Rosales. Mi padre dijo que en México todos éramos indios, aun sin saberlo ni quererlo. Si los indios no fueran al mismo tiempo los pobres nadie usaría esa palabra a modo de insulto. Me referí a Rosales como "pelado". Mi padre señaló que nadie tiene la culpa de estar en la miseria, y antes de juzgar mal a alguien debía pensar si tuvo las mismas oportunidades que yo.
Las batallas en el desierto, José Emilio Pacheco
Me gustaban más los títulos originales de las entradas. Como el de "Seguimos perdidos y solos"
ResponderEliminar¿Sabías que puedes publicar las entradas con la misma fecha en la que las publicaste originalmente?