octubre 24, 2011

23. Chistes para adultos

—¡Querida —declara un hombre de negocios en plena ruina—, tengo una idea genial para ahorrar! ¡Aprende a cocinar y podremos despedir a la sirvienta!
—¡Yo tengo una idea aún mejor! —responde la esposa—. ¡Aprende a hacer el amor y así podremos despedir al chófer!

   Cuando vivimos en pareja y criticamos a nuestro compañero, indefectiblemente éste nos critica también. En el amor, tan pronto como el otro no nos satisface, tampoco nosotros le satisfacemos. El verdadero amor es certeza pura. No tiene cabida la menor crítica. Si ésta surge, es mutua. Es imposible que seamos un príncipe o una princesa y el otro una rana o un sapo. Creer eso es una añagaza. La pareja es una asociación de dos cómplices.
     La mejor manera de saber si el otro nos ama es preguntarnos a nosotros mismos si le amamos. Hay personas que no paran de decir «No consigo formar una pareja. Nadie me quiere». Pero de hecho lo que están diciendo es «No amo a nadie. Son egoístas: van a venir a utilizarme, a pervertirme, a hacerme sufrir. Me conviene la soledad». Y por eso se quedan solas. En cuando estén disponibles para el otro, dispuestas a amarlo, con toda seguridad el otro aparece.

—Por favor —pregunta un señor a un farmacéutico—, ¿tiene preservativos con rayas amarillas y negras?
—Pues no... Además ¿qué pregunta rara es ésa? ¿Para qué van a servirle unos preservativos así?
—Verá, soy el criado de una señora burguesa. Incluso cuando me invita a hacer el amor, espera que no me olvide de mi condición.

     ¿No impedimos muchas veces nosotros mismos a quienes amamos ponernos a nuestro nivel? ¿Acaso nos han permitido nuestros padres ponernos a su altura para favorecer así la comunicación en un plano de igualdad? ¿Hemos tenido oportunidad de luchar contra nuestro progenitor y arrojarle al suelo? ¿Nuestra madre, tras haber cometido el error de darnos un cachete, nos lo ha reconocido y nos ha pedido que le devolviéramos la bofetada? ¿Se nos ha dado nuestra parte de la herencia en el momento oportuno, es decir, cuando aún podíamos tener el placer de disfrutar de ella, o hemos estado esperando esta herencia toda nuestra vida, sin poder aprovecharla cuando finalmente nos ha sido legada?
     Hay parejas en las que uno de los miembros impide al otro cambiar para no tener que hacerlo él mismo.
      Si el criado hace el amor con el falo desnudo, accede a un nivel superior. El acto se convierte en una relación de reconocimiento mutuo. Por el contrario, mientras utilice los preservativos con rayas amarillas y negras, vive en una relación en la que no es reconocido. En este mundo dirigido exclusivamente por los hombres ¿cuántas son las parejas que llegan a vivir su relación en pie de igualdad?

Cabaret místico, Alejandro Jodorowsky

No hay comentarios:

Publicar un comentario