febrero 24, 2012

Nada vale tanto como la experiencia

Mulla se cayó de una escalera y se hizo mucho daño. A pesar de los emplastos y de las posiciones, el dolor le hacía sufrir terriblemente. Sus amigos fueron a consolarle:
—¡Hubiera podido ser mucho peor! —dijo uno.
—Después de todo, no te has roto nada —dijo otro.
—Pronto te repondrás —dijo un tercero...
En el colmo del dolor, Nasarudin se puso a pegar alaridos:
—¡Salid todos de aquí! ¡Abandonad esta habitación en el acto! ¡Madre, no dejes entrar a nadie a menos que se haya caído alguna vez de una escalera!

La teoría no puede sustituir a la experiencia. Para comprender al otro, hay que poder ponerse en su lugar. Si un hombre no ha sufrido jamás, ¿cómo puede ponerse en el lugar de aquellos que sufren?
Los gurús que son perfectos después de tres mil reencarnaciones no son aptos para ayudar a los demás, pues no conocen el dolor humano.
En este mismo sentido, un terapeuta varón no puede comprender y aconsejar a una mujer si no ha vivido profundamente en sí mismo la naturaleza femenina, si no se ha imaginado con una vagina, un útero, unos ovarios, menstruaciones, etcétera. Del mismo modo, una mujer que no se ha imaginado jamás con un sexo masculino, esperma y erecciones no puede comprender a un hombre.
Es meditando acerca de este particular como la mujer se construirá hombre en el interior de sí misma, y el hombre, mujer, lo que permitirá a continuación comunicarse verdaderamente con conocimiento de causa.

Saíd Baba es un gurú hindú que es hombre durante seis meses del año y mujer durante los seis restantes.
Aparece delante de sus discípulos disfrazado de mujer y está viviendo su sakti o su siva, su yin o su yang. Él los ha creado en sí mismo.

La Sabiduría de los CuentosAlejandro Jodorowsky

No hay comentarios:

Publicar un comentario