mayo 17, 2012

Consejos

W.A.: Cuando hice Annie Hall mucha gente pensó que me había vendido o que había cometido un tremendo error porque lo mío era ese tipo de películas disparatadas como Bananas, Toma el dinero y corre y Love & Death. Todo lo que no fuera un montón de chistes y gags alocados y anárquicos les disgustaba. Y lo que sucedió con Annie Hall lo recuerdo perfectamente porque no solo fueron esas memeces de cartas de desconocidos que encontraba en el buzón, sino también las opiniones de gente que conocía. Charlie Joffe me decía: «Oye, mis amigos se preguntan por qué pierdes el tiempo con esas historias». Ni que decir tiene que eso me pasaba cada dos por tres cuando hacía películas serias. Bobby Greenhut solía hacerme llegar comentario de terceros, del tipo «Pero ¿por qué querría hacer una película como esa?». Y [el director] Joel Schumacher, un amigo que vela por mi bien, me preguntó con relación a September«¿Qué te ha llevado a hacer una película como esa?» Supongo que para mucha gente es inexplicable que yo quiera hacer algo tan alejado del cine que se identifica conmigo; algo que no puede quedar bien y para lo que no hay un mercado ni siquiera en el caso de salir airoso del intento. Y tienen su razón, pero yo siempre les respondo con mucha educación: «Supongo que estás en lo cierto», y sigo con lo mío.


Conversaciones con Woody Allen, Eric Lax

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